sábado, 7 de octubre de 2017

Cirineo

Nací en cuna de mimbre
también Cirineo que guió la cruz.
Como él otros más pobres
obligados al buz
vivirán como morí; sin la luz

de su sol gris y feo
y por suyo me refiero al que es mío.
Guió la cruz Cirineo,
bajó de su delirio
a ahogarse en la sangre de un suicidio.

Cayó el Sol y la Luna
bajo el cielo negro con puntos blancos
donde diosas ninguna
y dioses unos cuantos
quienes precipitan por los barrancos

como un gran sacrificio
a quien reniega de ellos por paganos,
dan igual sus oficios,
no se manchan las manos
puesto que nos tienen sugestionados.

martes, 8 de agosto de 2017

Ayer te vi

Ayer te vi pasar esquiva detrás del cristal,
balbuceando una canción que nunca supe escuchar.
Tenía ganas de hablarte, decirte que lo sentía
pero pasabas y yo tras de ti no corría.
Te fuiste alejando, pasaste de largo
y a lo ancho de la calle sólo pasaba tu letargo.
Esos ojos castaños con esa mirada borrosa,
ese río que se lleva todas las cosas
que te hacen presa y no se olvidan.
Las charlas en aquel viejo diván,
el dolor por el que dirán
demasiado duro y habitual
sin saber en verdad cual
será el futuro al que llamaremos destino.
Soñando con vivir más que los pinos,
siguiendo a los animales y sus huellas,
suplicando que todas nuestras mellas
sean recuerdos bonitos y no duelan,
pero siempre hay un sin embargo.
¿Qué es mi vida sino un desahucio
de las mentes de quien todavía amo?
Hoy mi alma viuda reclama su deuda de amor no correspondida
aunque ya no tengan ventajas las mortajas que me ponías.
Te sigues alejando por el horizonte de la calle
y yo como una gota de agua que teme ahogarse
me deslizo como hice por la ventana y mi cara
soñando jugar al quien es quien con tus lunares.

miércoles, 2 de agosto de 2017

Soneto III

La arena del reloj crea oasis a los que aspiro,
cada rincón de mi cuerpo suda lágrimas
que quemarán el bosque para facilitar el camino
a pesar de que ardan las brasas.

Siento que cada beso es una palabra
porque con cada una que doy
queda menos para no volver a darla.

Este derrame cerebral lo dibujé con 10 años;
la muerte enamorada de otra
deseando morir para no hacerse más daño.

Enfermará esta voz desnuda por cantarle a un glaciar
que en la Antártida no hay flores,
que está en venta Nunca Jamás
y que el cielo se derrite con cada lágrima que llores.

Maestría I

Con el recuerdo de ese día:
la luz huyendo sin saber para,
hacia la oscuridad más pícara
que en la Tierra haber podía.
Quizás devastados por la sed,
pensando alguna estupided
siguieron a la fugitiva clara.

Resultó ser no más que entelequia
de una psique algo soñadora
que con decepción no amedrentara
y albergase en su mente y la mía
más que alguna extraña vez
una resistente y larga red
que de caer nos salvaría.

Tocando el suelo al mediodía
por desventura con la cara,
sintiendo ésta ya muy fría
con heridas y sin cura,
y tapadas por el césped.
Se preguntará vuestra merced
si aquéllas me dolían.

Entonces yo le contestaría:
en efecto; y con locura
se alza mi voz en rabia
huyendo al muro y su negrura
mientras ella me apunta como un juez
y grito: “¡Estoy contra la pared,
bésame o dispara sin mesura!”


Libre I

Cuando la noche se torne blanca
entre las aceras de la calle
y los huecos de los coches
apareceré con la niebla
pero con un frío extasiante.
Me calaré en tus huesos,
te paralizarás ante la carretera
escupiendo al futuro emérito,
mientras bajan las persianas
guillotinando al exterior,
se irá la niebla, el frío y yo
y ahí te ves, lejana en la ventanilla de un coche
aparcado a tu lado.

Equidad

Te marchaste, decidiste morirte en la distancia,
guardaré tu corazón en la caja de resonancia por si suena,
no fuera que no la oiga en la tormenta sin tu calma,
que se large todo el mundo y yo me quede con las ganas.
Infortunios agravados por palabras.
Quiero que me joda, no quiero traje ni boda,
quiero que recuerde que hoy todavía es para siempre.
Quiero tenerte y no estar triste,
que no juegues con mis sentimientos al despiste,
pero no me estás besando. Algo falla, algo calla,
algo obvio para ella pero que el resto no lo nota,
ya no sangran los labios de mi boca
y mi suicidio vuelve a ser equitativo a la derrota.

Otra noche a solas, toda la noche en vela, toda la noche en vilo, morirán mis sueños en el asilo.
Otra vez aullidos sin mi loba, toda la noche en vilo, toda la noche en vela, murieron mis sueños en la escuela... pero contigo.

14/02/17

Saben mis manos destrozadas de estrés
que cada noche rompo a llorar
como rompen las olas del mar
en las playas en que tú no estés.

Como una contradicción, el mismo impulso
cuando acaricias mis arterias y mis venas,
siento por una vez mis manos llenas
porque dentro de mi corazón encontraste el pulso.

Y en contraste con mis noches solitarias;
tardes enteras plagadas de caricias
y en contraste con esos días;
sentimientos, por tenerte, de avaricia.